Una decisión vital

Una decisión vital.

Una decisión vital: hijos sí, hijos no.

Es curioso como en unos pocos años las personas han pasado de tener “los hijos que Dios quiere”, a tener hijos si quieren.

Supongo que a quienes tenéis menos de 20 años os resultará prácticamente inconcebible que hace apenas cien años, hubiese familias con  doce, dieciocho, veintitrés hijos…

Yo ya tengo 55 años y, la verdad, me cuesta comprenderlo.

Durante el siglo pasado a los niños se les hacía poco caso de pequeños y, en cuanto medían más de un metro, ayudaban en las labores cotidianas. Imagino que en parte por este motivo, los hijos se consideraban una bendición.

En este momento os hago una pregunta: ¿lo son ahora?

Actualmente, en un gran porcentaje de casos, los hijos son una decisión consciente y voluntaria. Siempre queda algún bebé por ahí al que habría que ponerle de nombre “Sorpresita”; pero son muy pocos, por suerte, claro.

Entonces, si la juventud actual tiene que decidir…

La verdad es que no es una decisión fácil.

En muchos casos las parejas actúan por mimetismo, empiezan a aparecer bebés entre los amigos y familiares y se despierta el instinto ancestral.

En otras ocasiones, conforme pasan los años, las parejas se plantean que si tiene que ser… ¡tiene que ser ya!

Tengo amigos sin hijos. Les envidio un poco. Su ritmo de vida, sus viajes, su independencia,…

Pero al mismo tiempo les tengo un poco de lástima, aunque ni siquiera ellos mismos hayan tenido nunca el menor interés en tener descendencia, para mí, desde mi punto de vista de madre, la vida se queda como con un hueco si no tienes hijos.

Los niños dan trabajo, más del que pensabas; preocupaciones, mucho más intensas de lo que creías; problemas, mucho más graves de lo que esperabas; pero también dan alegrías mucho más sencillas y felicidad mucho más auténtica.

Os aseguro que no es un tópico. El amor verdadero es el que se siente por tu hijo. Y, aunque parezca mentira, se vuelve a sentir con la misma intensidad con el segundo hijo. Supongo que ocurre lo mismo con el tercero, con el cuarto… pero no quería contaros una historia de ciencia ficción hoy.

Hoy en día, quienes queráis decidir lo tenéis difícil. Es una decisión complicada, como muchas veces en la vida, porque, a priori, no sabes cómo te va a afectar, cómo te vas a sentir en uno u otro caso. Es una decisión importante, no sólo te afecta a ti, afecta a otras personas, y no estoy hablando solamente de tu futuro bebé, sino también de tus padres, tus hermanos, tus amigos,…

Es muy difícil aconsejar sobre decisiones tan importantes, pero hay una frase que quiero compartir con vosotros en caso de que lo estéis meditando, para que continuéis pensando:

«Cuando un hombre planta árboles bajo los cuales sabe muy bien que nunca se sentará, ha empezado a descubrir el significado de la vida». Elton Trueblood

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