Mickey y Minnie

Mickey y Minnie.

Mickey y Minnie en una representación infantil de hace 20 años.

Estos días de confinamiento, una de mis actividades es organizar armarios. Por cierto, creo que no soy nada original en eso.

Lamentablemente soy de las que guardan de todo. Me cuesta mucho tirar las cosas a la basura.

Me cuesta deshacerme de aquello que pienso que puede ser útil en un futuro y también de lo que en alguna ocasión me puede traer un bonito recuerdo.

La foto que tenéis en la portada de este artículo es uno de los objetos de la segunda categoría: un dibujo incompleto de mi hijo mayor.

Por desgracia no tiene fecha, así que no sé exactamente la edad que tenía mi hijo en ese momento. Podemos hacernos una idea por la realización de los dibujos. De todas formas, esto no es lo más importante ni lo que os quería comentar.

¿Os habéis fijado en el texto?

Mickey gana un trofeo, lleva incluso dinero en la otra mano. Minnie “limpiando”.

Unos personajes totalmente estereotipados en sus roles de género que, por suerte, cada vez están más en desuso.

En una época de su vida, mi hijo tenía perfectamente marcado en su conciencia cuál era la misión del personaje femenino frente al masculino.

La buena noticia es que esta separación de los papeles, este machismo latente que se aprecia en esos dibujos, ha desaparecido por completo en la persona que los hizo que ahora es ya un adulto. Pese a que hace unos años, en la década de los noventa, todavía los personajes infantiles y gran parte de la sociedad en general repetían mensajes totalmente discriminadores, el ejemplo de las personas que rodean al niño y su propio crecimiento personal son capaces de anular este tipo de pensamiento prejuicioso.

Tenemos que valorar el esfuerzo personal de todos aquellos que, habiendo vivido en una sociedad discriminatoria, han sabido establecer hoy en día relaciones de igual a igual con todas las personas.

Hoy en día la sociedad está cambiando la forma de tratar a hombres y mujeres. Entre todos estamos modificando lo que los niños y niñas ven, escuchan y aprenden. El día de mañana, sin duda, aunque aún queda mucho camino, tendremos un mundo más igualitario y justo. Un mundo sin roles de género tal y como deseamos para nuestros hijos todos los padres y madres.

 

 

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