Mi pantalón se equivocó

Mi pantalón se equivocó.

Mi pantalón se equivocó.

Sí, se equivocó al final de la primavera.

Recuerdo que se lo dije:

-Me parece que te has equivocado, Vaquero

-¿Por qué?- me contestó sin palabras desde la sonrisa vertical de su cremallera, mientras sus bolsillos delanteros sonrientes y abiertos me miraban sin pestañear.

-La idea es buena, pero no es ahí.

-¿Por qué?- mi pantalón no me entendía.

-Eso no es moda, te has confundido. Es delante: en las rodillas, en las pantorrillas, en los muslos, …

-¿Por qué?- a veces mis prendas parecen carecer de inteligencia.

-Porque es delante, lo dice la Moda este año.

– Bueno, pero esto es más lógico, ocurre más a menudo. Quizá la moda lo diga al año que viene.

¡Que ingenuidad la de algunos pantalones vaqueros!- pensé, pero seguí tratando de explicarle:

-No es que ocurra, ¿sabes?. Los vaqueros rotos que vemos por ahí cuando paseamos juntos no “se han roto”; los han roto, ¿sabes?. ¿Me entiendes, Vaquero? Los fabrican y, antes de usarlos, los rompen para venderlos. ¿Sabes? Es así, es lo que dice la Moda.

Vaquero Gris no dijo nada más.

No he vuelto a escucharle. No ha vuelto a hablar desde entonces.

Me pareció que su color se volvía un poco más oscuro y, cuando me lo puse para salir a la calle, sentí cierta humedad por debajo de los bolsillos.

 

 

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