Huelga feminista

Huelga feminista.

Huelga feminista.

Soy mujer y no estoy en huelga.

Soy mujer y no estoy en huelga feminista.

Soy mujer y creo que tengo suerte de serlo.

Ayer, viendo un programa de entretenimiento en televisión, les preguntaban a unas personas de más de cincuenta años, si volverían a los 25 años, a su plena juventud, a cambio de ser del sexo opuesto. Si me hubiesen preguntado a mí, mi respuesta hubiese sido NO, rotundamente no; creo que tengo suerte de ser mujer, aquí y ahora; quizá no pensaría lo mismo en otros tiempos u otras culturas, pero sí aquí, en mi tiempo y mi mundo.

He tenido la suerte de ser yo quien ha llevado a los hijos en su vientre, quien ha pasado (y todavía pasa) más tiempo con ellos, cuidándolos, disfrutándolos y también padeciéndolos. He tenido la suerte de ser yo quien ha cuidado a mis padres mayores, en la última época de su vida, cuando lo han necesitado. He tenido el privilegio de devolverles la deuda vital que tenía con ellos por todo lo que me han regalado sin pedírselo.

He tenido la suerte de nacer mujer.

Y, a pesar de ello, o precisamente por ello, porque lo considero un regalo de la vida, no soy feminista.

Para mí el feminismo a veces se parece demasiado al machismo, aunque el feminismo, bien entendido, lucha por la igualdad de los géneros (así lo indica la Real Academia Española), demasiado a menudo se confunden los términos, se inclina en exceso la balanza hacia el otro lado.

Los humanos, como especie,  somos frecuentemente “pendulares”, vamos de un extremo a otro sin parar nunca en el punto de equilibrio. Para rectificar un extremismo pasamos al opuesto. Es como si, tras colocar peso en una balanza, observamos que se encuentra un poco desequilibrada y, para compensarlo, ponemos todo el peso en el otro platillo.

Como mujer quiero pensar que el hombre no es el enemigo a vencer. El hombre y la mujer son compañeros de viaje en el camino de la vida, deben ser iguales en oportunidades por muy diferentes que sean: todos iguales, todos diferentes.

La mujer ha conseguido muchas mejoras durante los últimos años en sus condiciones de vida. Ojalá sigamos logrando equiparaciones en todo lo necesario. Ojalá consigamos la merecida igualdad sin llegar a recargar demasiado el platillo opuesto.

 

Una mujer admirable, expresó su opinión (que modestamente comparto) sobre este tema con esta frase:

«Nunca he creído que por ser mujer deba merecer tratos especiales. De creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres, y yo no soy inferior a ninguno de ellos». Madame Curie.

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