Duerme como un bebé

“Duerme como un bebé”  – dijo alguien

… y el joven, recientemente convertido en papá, replicó: “¡Cómo se nota que tú no tienes un bebé!”

El sueño, como cualquier otro aspecto de la vida de un recién nacido, va evolucionando y madurando con el tiempo.

Al parecer el bebé, dentro del útero de su madre, duerme durante casi todo el día y seguirá haciéndolo cuando nazca. Lo que sí es bien cierto es que “casi todo el día” no tiene por qué coincidir con el sueño de los adultos. No es extraño que un recién nacido se despierte varias veces durante la noche y tampoco lo es que siga haciéndolo durante su primer año de vida.

Es importante ser conscientes de esto. Lo menos habitual es que un bebé de pocos meses duerma ocho horas seguidas en un horario más o menos igual al de sus padres. No hay que desesperar porque se despierte y llore. A veces, cuando ya son un poquito más mayores, no tendrán hambre, ni calor, ni frío, simplemente se despiertan y requieren nuestra compañía; pero los recién nacidos y los bebés hasta los 3 ó 4 meses tienen necesidad de comer muy frecuentemente y, en la mayoría de los casos, ese es el motivo por el que se interrumpe su sueño.

Si estáis embarazados, preparaos para lo peor, así, si después el bebé es dormilón os sentiréis felices y, si no lo es, seguro que ya habréis consultado mucha información y será más fácil ir adaptándoos a las necesidades de vuestro hijo. Cada bebé es diferente, no hay que olvidarlo, y somos los padres quienes tenemos que adaptarnos a él, buscando las pautas que mejor le vayan. Eso sí, siempre es muy importante estar relajados, no ponernos nerviosos porque el bebé se haya despertado “otra vez”, ya que notarán nuestros nervios y será más difícil que se vuelvan a dormir.

Hay una práctica muy sencilla que puede parecer inútil durante los primeros meses pero que, a la larga, es muy aconsejable: dejar al bebé durante el día en el salón, la sala, la habitación de la casa donde haya más movimiento y más luz. Durante la noche en su habitación o la de los papás, donde sea que duerma, tiene que haber silencio y oscuridad. Este hábito ayuda a que el bebé vaya distinguiendo poco a poco el día y la noche y así conseguir los horarios de sueño más adecuados.

Os he seleccionado un artículo de la web crianzanatural.com que me ha parecido muy acertado para este tema. ¡Felices sueños!

http://www.crianzanatural.com/art/art16.html

 

 

 

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