Ya es primavera en… nuestro trastero

¿Revisamos el trastero?

Primavera: época natural de renovación y limpieza. Los días son más largos, ya no hace frío,… bueno, esto es lo habitual de todas las primaveras, aunque este año…

A pesar de que el tiempo aún no acompaña, lo cierto es que por estas fechas tenemos más ganas de hacer cosas, de renovar, de cambiar y limpiar… “Cariño, ¿bajamos todo esto al trastero?”

Pero cuando abrimos el trastero descubrimos que ya está lleno. Al abrir la puerta parece incluso que escuchamos una risa socarrona de fondo que nos susurra: “¿qué dices que querías meter aquí?”

Entonces nos armamos de valor y nos decidimos a revisar el trastero. Hay que sacar alguna cosa. No vamos a tirarlo todo sin mirar, por supuesto que no, si lo habíamos guardado es porque es útil, ¿no?, o porque es un recuerdo, ¿verdad?, o porque se lo vamos a dejar en herencia a nuestros hijos cuando crezcan, ¿a qué sí?…. permitidme que sonría.

Enfrentarse a un trastero o a un armario que ha estado cerrado durante mucho tiempo no es una labor apta para cualquiera. Hay que tener coraje, paciencia, tesón; cualidades todas ellas que no nos impedirán, de todos modos, pensar que fuimos idiotas al guardar todos esos objetos.

Una reflexión, no guardéis cosas que, dentro de un par de años, al abrir de nuevo ese espacio “donde_guardo_aquello_de_lo_que_debería_desprenderme” os haga pensar de nuevo que fuisteis idiotas.

Al escudriñar el rinconcito de marras, nos damos cuenta que todo lo que habíamos guardado en él con la esperanza de que algún día nos serviría, o porque nos parecía el recuerdo más preciado del mundo, no es ya digno siquiera del contenedor de reciclaje, hay que tirarlo directamente al gris, dada su calidad de material incalificable, cubierto quizá de una sustancia verde que, si mis conocimientos de ciencias naturales no me engañan, incluso podría tener vida.

Bien, seamos prácticos. Es evidente que, cuantos menos objetos tengamos guardados, menos problemas tendremos al organizarnos, pero, ¿qué guardamos?

La ropa que no es de temporada. Si me permites un consejo, guarda solamente la que te has puesto este año. La que no has llegado a usar, porque no te viene, porque esta estropeada, porque no te gusta, porque… es mejor desprenderse de ella, sólo sirve para quitar espacio a cosas más útiles.

Objetos que se usan, pero sólo una o dos veces al año: el árbol de navidad, la sombrilla de la playa, las maletas,… En cada familia estos artículos que se usan poco frecuentemente cambian, ya que hay personas que por trabajo (…pobrecitos…) o placer (…suertudos…) usan las maletas muy frecuentemente. Vosotros sabéis cuales son estos objetos. Estos sí hay que guardarlos y cuidarlos.

Objetos valiosos (joyas, antigüedades, obras de arte,…) aunque no se utilicen. ¡Enhorabuena! Te doy la enhorabuena si le prestas atención a este párrafo porque eso significa que tienes al menos un objeto valioso. La verdad es que los objetos valiosos, si es que tienes alguno, más vale guardarlos en una caja fuerte o en un buen escondite dentro de la casa, ya que siempre es más difícil de robar que un trastero. Lo mejor sería una caja de seguridad, quizá, pero si tu objeto valioso no es muy valioso y te gastas lo que puede valer en una caja de seguridad… en fin… ¡sin comentarios!

Recuerdos. Ojito con este tema. Los que tenemos demasiadas dificultades para desprendernos de nuestros objetos, acabamos considerando recuerdos la mayoría de las cosas que se han dejado de usar. Esto no es así. A no ser que estés deseando que cambien en tu buzón tu nombre por el de Diógenes, no pretendas guardar un recuerdo de cada momento de tu vida. Para recuerdos ya tenemos las fotos y los vídeos, casi todo lo demás sobra.

La herencia para nuestros hijos. Pues si realmente quieres dejarles algo a tus hijos o nietos en herencia, mejor que sean propiedades inmobiliarias, títulos de acciones o dinero en cuentas corrientes, ya que lo demás es bastante probable que acabe en la basura. Los herederos suelen llamar al trapero para que vacíe los pisos y trasteros después de haber buscado joyas y dinero en los sitios menos originales.

Y para no perder el norte, antes de guardar cualquier cosa, debemos tener en cuenta que, sobre el objeto en cuestión, se debe responder afirmativamente al menos a dos de estas preguntas:

– ¿lo usamos habitualmente en casa?

– ¿hay que conservarlo legalmente?

– ¿nos hace sonreír?

– ¿tenemos espacio para guardarlo?

 

Otro ratito continuaremos con consejos sobre los artículos que más nos interesan en este blog: los de nuestros bebés. Y ahora me tendréis que perdonar, no voy a seguir escribiendo, es que…  ¡tengo que ir a arreglar mi trastero!

Hasta la próxima.

 

 

 

 

 

 

 

 

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