Regalar mascotas en Navidad

Regalar mascotas en Navidad.

¿Y si le regalamos un perrito?… o un gatito, o un…

Probablemente muchas personas se estén haciendo una pregunta similar en este momento. Bien, yo tengo una consulta para ellas: ¿habéis tenido en cuenta que una mascota es un ser vivo?

Cuando haces un regalo esperas que sea bienvenido, por supuesto, y en el caso de los niños a todos nos gusta ver sus caritas de ilusión al recibirlo. Quizá ese es el motivo por el que algunas personas piensan en regalar una mascota: para sorprender, para agradar, para conseguir el mejor regalo que reciban los pequeños estas navidades. Tenemos la mala costumbre de hacer regalos bastante egoístas.

Antes de comprar o adoptar un cachorro debemos que ser conscientes de lo que supone. Un animal es una estupenda compañía para los niños; resultan educativos, divertidos, cariñosos, entrañables,… pero también ensucian, huelen, enferman, necesitan cuidados,…. Y mueren.

Me gustan los animales, pero nunca he tenido el suficiente coraje como para tener una mascota. Hay que ser valiente para acoger un animalito en nuestro hogar, así lo veo yo. Hay que ser un superhéroe capaz de atender a las necesidades de la familia, el trabajo, la casa y la mascota. Hay que tener un gran corazón porque se les llega a querer muchísimo. Hay que tener la capacidad de poder llorarles cuando mueran. Probablemente esta es la parte que más miedo me ha dado siempre. Hace falta ser muy valiente para querer a un ser vivo que, por ley natural, nos va a abandonar en unos pocos años.

Si vas a regalar una mascota, que sea a tus propios hijos.

No se puede regalar una mascota a nietos, sobrinos o amigos sin consultar con los padres. Corres el riesgo de que te ocurra lo que pasó en mi casa cuando un familiar, por supuesto, con la mejor de las intenciones, y una cara de total entusiasmo, me comunicó:

  • “Eugenia, ¡hemos pensado regalarles un cachorro a tus hijos esta navidad!”
  • “¡¡Estupendo!!” – Contesté yo – “ Iremos a vuestra casa siempre que los niños quieran estar con su perrito”

Quizá fue una respuesta un poco cruel, pero lo cierto es que no puedes obligar a nadie a tener esa responsabilidad sólo para ganar unos minutos de ilusión de los más pequeños.

Y si te planteas regalar un perrito, gatito o similar a tus propios hijos, olvídate de pensar que así ellos se harán responsables del animal y madurarán antes. Olvídate. La responsabilidad de la mascota es, por supuesto, de los adultos. Los niños son niños y, como tales, aunque tengan la mejor de las intenciones, los esfuerzos y gastos extras son para los mayores.

Si estás pensando regalar una mascota, que sea a tus propios hijos, y piensa que el cartelito que Papá Noel o los Reyes magos van a escribir en el paquete tiene que ser: “Para toda la familia”

 

 

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