La verdad sobre los Reyes Magos

No sé si ya habréis encontrado por ahí la “auténtica” historia de los reyes magos o como explicar a un niño la verdad.

He leído estos días muchas versiones, algunas más religiosas, otras más laicas, las hay muy extensas o muy cortas.

Me ha gustado la versión en que todo se explica con una carta. Los propios reyes dejan una carta al niño que puede ser más o menos así:

“Hola Jose.

Somos los Reyes Magos.

Lo más importante no es que seamos reyes ni magos, lo principal es que te queremos tanto como tus padres y que, como ellos, sabemos muchas cosas sobre ti. Sabemos que te encantan los coches; que tu mejor amigo se llama Carlos; que, aunque aún eres pequeño, ya cuidas de tu hermano Pedro; que eres muy buen muchacho y procuras no pedir demasiadas cosas para que haya regalos para todos los niños.

Ahora ya te estás haciendo mayor y podemos compartir contigo nuestro “secreto”.

Este secreto sólo podemos revelárselo a quienes son capaces de guardarlo sin decírselo a los más pequeños.

Nuestro secreto es que los reyes magos existimos únicamente en el corazón de todos los padres. Estamos hechos de amor, del amor que los padres tienen por sus hijos. No somos personas reales, seríamos demasiado viejos ya, ¿verdad?

Tu papá y tu mamá son quienes ponen los regalos por la noche porque te quieren con locura y quieren que seas muy feliz.

Tu primo Enrique hace algún tiempo que sabe nuestro secreto, pero tu hermano Pedro aún es pequeño. Tienes que ayudarnos a mantener el secreto para que Pedro siga creyendo en nuestra magia.

Con esta carta te enviamos un fuerte beso los reyes magos, tu mamá y tu papá”

 

Por supuesto, papá o mamá o los dos juntos, pueden leerle la carta al niño o explicarle la historia sin escribirla.

Os dejo una versión para familias más religiosas:

http://www.elhuevodechocolate.com/reyes/reyes11.htm

Y una interesante explicación sobre este tema desde el punto de vista psicológico:

http://www.eleapsicopedagogia.es/articulos/contar-la-verdad-sobre-los-reyes-magos/

 

Yo, por mi parte, sigo envolviendo en secreto los regalos para mis “pequeños” de 22 y 16 años. Y también sigo buscando mi nombre con ilusión entre los paquetes,  la mañana del día 6 de enero.

Aunque en casa no haya que guardar ya el “secreto” para nadie, lo que sí hay que mantener es la ilusión para todos.

¡Feliz Navidad!

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