FELIZ MAÑANA

Por las mañanas, cuando salgo de casa, o salen mis “niños”,  solemos repetir despedidas del tipo:

¡Qué te vaya bien!

¡Qué tengas un buen día!

¡Suerte!

¡Qué no te canses mucho!

Normalmente nos volvemos a ver a mediodía, por lo que se repite bastante algo como…. ¡qué tengas buena mañana! ¡Qué vaya bien la mañana!

Mi favorita, sin duda, es la que dije una vez y ahora repito muchas veces: ¡FELIZ MAÑANA!

Feliz mañana.

Feliz mañana quiere decir muchas cosas. Quiere decir que te deseo que tu mañana sea buena, que sea feliz, que no te canses, que la aproveches, que sea fructífera y dichosa. Pero también quiero desearte lo mejor para tu futuro, para tu mañana en el sentido más amplio de la palabra. ¿Cómo no vamos a desearle a nuestros seres queridos un feliz mañana? ¿Cómo no desearles un feliz mañana a nuestros hijos?

Y, aquí, una vez más, como en otras muchas palabras y expresiones en castellano, nos encontramos con que no es lo mismo “una feliz mañana”, que “un feliz mañana”, curiosas paradojas de nuestro idioma en las que nos entretendremos otro día.

Hoy quiero centrarme en un deseo. Y como yo lo que os deseo desde este pequeño espacio en el que me permito dirigirme al mundo es ambas cosas, obviaremos la primera palabra y, simplemente, dedicado especialmente a todos los que os paseáis de vez en cuando por aquí, os digo:

¡¡FELIZ MAÑANA!!

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