Emergencia: Bebé abandonado

Emergencia: Bebé abandonado.

Hoy he compartido en el facebook de Neneco un anuncio con una triste emoción. Es un cartel de la Comunidad de Madrid, sobre la calzada se ve un chupete tirado y sobre la fotografía el número de teléfono de información, 012, además de la frase-petición: “Antes de dejarme en la calle, haz una llamada”

Yo no hubiese puesto el 012. En este cartel el teléfono que creo que debería publicitarse es el 112. Sí, el 112, directamente, el teléfono de emergencias, o… ¿alguien duda que un bebé abandonado en la calle sea una emergencia? Cuando nos enteramos de noticias así la mayoría de personas nos quedamos impactadas y a la vez incrédulas, creo que las mujeres más aún y, en mi opinión, los sentimientos son aún más fuertes en las mujeres que somos madres.

Este caso ha impactado muchísimo a la opinión pública: el bebé fue abandonado en un contenedor de basura, ¡después de 15 días de vida! Parece que podemos justificar más el comportamiento de una adolescente, una jovencita que, recién parida, se deshace de su bebé, o lo intenta. Has trascendido en otras ocasiones situaciones de este tipo. A las madres, lo que más nos sorprende e indigna a la vez en este caso concreto es que esa madre ha compartido unos días de vida con su hijo; lo ha tenido en sus brazos, lo ha alimentado y cuidado durante un tiempo. No hay justificación. No hay consuelo.

La madre está detenida, acusada de asesinato en grado de tentativa. Tiene otros tres hijos. Nada justifica su actuación, nada la disculpa. Es una suerte que el pequeño esté vivo. Se trata de uno de esos supervivientes que empiezan su lucha en la vida antes que las demás personas y que parecen encerrar en su interior una fuerza más grande que la de la mayoría. Seguro que hay muchas parejas solicitando cuidar de este bebé.

Nada justifica a esta madre, nada la puede disculpar, pero creo que todos deberíamos sentirnos un poco culpables por sucesos como éste.

Culpables por idealizar la maternidad, culpables por minimizar la importancia de las depresiones post parto, culpables por disminuir las ayudas sociales, culpables por limitar la atención a las embarazadas hasta el momento del parto, culpables por dificultar las adopciones, culpables por visitar a las recién paridas sin ninguna consideración, culpables por xenófobos, culpables por racistas, culpables por machistas, culpables por diferenciar en el trato a un hijo adoptado de uno natural, culpables por no disponer de atención psicológica para las madres, culpables por tantas otras cosas…

Decidme si no os sentiríais peor si este caso hubiese ocurrido en vuestro barrio, en vuestra calle, si conocieseis a esa familia, a esa madre. Yo os aseguro que sí. Cuanto más cerca tenemos el problema más nos afecta.

Pues dejadme que os diga algo, para mí el problema está suficientemente cerca. Se trata de personas, de seres humanos como nosotros, que viven en un mundo supuestamente civilizado. ¿En qué consiste nuestra civilización? ¿Por qué nos consideramos mejores que las otras especies que habitan el planeta? ¿Por qué la palabra “humano” se utiliza como sinónimo de bondadoso o benévolo?

¿Humanos? ¿Realmente las personas somos humanos? ¿Bondadosos? ¿Benévolos? Cuando pienso que somos capaces de atrocidades como la que ha cometido esta madre siento rechazo por mi propia especie. En ocasiones como ésta preferiría ser una leona, o un chimpancé, o una gata,…

No quiero justificar a esta mujer, pero dejadme que reparta entre todos algo de su culpa.

Si así somos capaces de actuar los seres humanos, por favor, no me llaméis “humano”

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