Colecho sí, colecho no

Colecho sí, colecho no.

A todos los que tienen hijos de más de 10 años, esto del colecho les sonará a chino. Y, sin embargo, es algo que todos, todos, todos los padres, hemos practicado alguna vez (quizá muchas) en nuestra vida.

El término colecho parece proceder de la palabra lecho, es decir, cama, o sea, compartir la cama. Los bebés y los niños comparten la cama con sus padres.

Colecho ni siquiera aparece en el diccionario de la RAE (Real Academia Española), quizá simplemente porque es un término muy reciente. Lo que no es tan reciente es el hecho en sí de colechar, muy al contrario, hasta el siglo XIX los bebés y niños dormían con los padres, quizá, entre otras cosas, porque no había más que una cama en la mayoría de los hogares.

Otro de los motivos por el que actualmente se practica el colecho en muchos lugares del mundo, es para mantener calientes a los bebés. Por suerte, o por desgracia, no es nuestro caso. Vivimos en un país cálido, incluso diría, excesivamente cálido en la mayoría de nuestra geografía. Ésta es, tal vez, una de las razones por la que los papás abandonan rápidamente esta costumbre cuando el bebé no nace en pleno invierno. En las calurosas noches de verano cuesta conciliar el sueño y si somos más en la cama, aún hace más calor.

Ya hay mucho escrito sobre la mejor forma de dormir a los bebés: solos, a oscuras, con luz, en silencio, en compañía,… Creedme, de verdad, no hay una forma correcta. Lo correcto, lo mejor, es aquello que os hace felices a todos, incluido el bebé, por supuesto.

Hay una opción bastante interesante para quienes quieren compartir el dormitorio con sus hijos sin sentirse agobiados en la cama: una cuna o minicuna de colecho. Actualmente hay en el mercado diferentes propuestas, pero no es preciso que la cuna sea específica; la mayoría de las cunas se pueden convertir en cuna de colecho siempre que uno de los laterales se pueda apartar. De esta forma se puede aprovechar una cunita clásica para actualizarla y ponerla junto a nuestra cama.

Encontraréis listados muy exhaustivos sobre las ventajas e inconvenientes del colecho, pero si hay algo sobre lo que tenéis que reflexionar es lo siguiente… a la mayoría de los adultos nos gusta dormir con la persona que amamos, ¿por qué pensamos que no tiene que gustarle a nuestros hijos?

 

 

http://www.crianzanatural.com/art/art24.html

 

 

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